Auto eléctrico o de combustión ¿Cuál contamina más? Mitos, verdades y retos en materia de sostenibilidad para la movilidad eléctrica.

Temas:

  • El Global Carbon Project ha estimado que el presupuesto de CO2 restante para mantener el calentamiento global en solo 1,5 °C podría usarse dentro de los próximos 6 años con un 83% de probabilidad.
  • La huella de carbono del ciclo de vida de los autos eléctricos (EV´s) es menor que la generada por la de los vehículos de hidrocarburos.
  • La transición de autos de combustión a vehículos eléctricos debe ir acompañada de un cambio de modelo de movilidad para alcanzar las metas del Acuerdo de París.

Comprar un vehículo es una de las decisiones de mayor trascendencia que hoy puede tomar un ciudadano.

Vivimos tiempos cruciales en materia ambiental y la transición a tecnologías limpias o a la denominada “economía descarbonizada” es un paso necesario que los ciudadanos estamos llamados a impulsar.

Ya no hay debate científico que ponga en duda la correlación entre el incremento de gases de efecto invernadero (GEI) producto de la quema de combustibles fósiles y el calentamiento global sin precedentes de las últimas décadas.

El consenso sobre esta amenaza global y sus causas dio forma a medidas históricas contenidas en el Acuerdo de París de 2015, que fijó como sus principales metas i) limitar el aumento medio de la temperatura global a 1.5°C (máximo 2°C) en relación con los niveles de temperatura preindustriales, y ii) alcanzar la neutralidad climática en 2050.

A menos de una década de este Acuerdo, los retos para nuestra generación son mayores. Según estimaciones del grupo científico que integra el Global Carbon Proyect (GCP), en 2022 las emisiones totales de gas de efecto invernadero alcanzaron 40,600 millones de toneladas, poco menos que el nivel récord de 2019.

En 2022, el GCP estimaba que el presupuesto de CO2 restante para mantener el calentamiento global en solo 1,5 °C podría usarse dentro de los próximos 9,5 años (en 2031) con un 67% de probabilidad, o en 6,6 años (2028) con un 83% de probabilidad. Y si se tomara como meta un calentamiento de 2 °C, estimaba que los presupuestos podrían agotarse dentro de 31 años (en 2052) o 23,8 (en 2045) con un 67% y un 83% de probabilidades.

Ante un escenario climático marcado por un claro sentido de urgencia, resulta fundamental que todos los actores sociales tomemos acción.

El impacto ambiental del sector transporte y el resurgimiento de los autos eléctricos

En 1908, la entrada al mercado del icónico modelo T de Ford representó el inicio de la producción en masa en la industria automotriz, gracias al desempeño y capacidad superior de aceleración de esos motores frente a los eléctricos, así como al auge del petróleo y sus derivados.

Hoy, pasado más de un siglo, se calculan en más de mil millones las personas alrededor del mundo que poseen un auto de combustión; con lo que el transporte terrestre -particularmente el de carreteras- es responsable de cerca del 17% del total de las emisiones globales de CO2.

Tras haber quedado prácticamente en el olvido por más de un siglo desde que se inventaron, los automóviles eléctricos (EV´s) han resurgido como una alternativa viable de movilidad gracias a avances significativos en la tecnología de producción y la capacidad de almacenamiento de baterías, a su alta eficiencia energética y mayor capacidad de aceleración, así como a un creciente interés colectivo en la sostenibilidad y la reducción de emisiones del transporte terrestre.

Modelos como el Roadster de la compañía Tesla de Elon Musk, introducido al mercado en 2008, ayudaron a aumentar la conciencia, el deseo y la viabilidad comercial de los automóviles eléctricos en la sociedad contemporánea, para a alcanzar con ello el crucial punto de fabricación en serie de los EV´s.

Desde entonces, el mercado de vehículos eléctricos ha crecido de manera sostenida, con una variedad de fabricantes que ofrecen opciones eléctricas en una amplia gama de segmentos de mercado, así como con un nuevo ecosistema de marcas -entre ellas Ce Neutral, que brindan soluciones de infraestructura para el suministro y recarga de energía de los EV´s.

Los retos son muchos, pero la ruta que hoy siguen los autos eléctricos los conduce a su consolidación como la alternativa de transporte más sostenible y viable a nuestro alcance.

La creciente participación de mercado de los EV´s -en una industria hasta entonces cerrada a tecnologías emergentes- ha traído consigo debates y críticas sobre si realmente ofrecen un aporte a la lucha contra el incremento global de las emisiones de CO2, y, hay que decirlo, existen algunos argumentos que deben ser considerados.

En este contexto, resulta fundamental tomar posición no solo a partir de una comparativa de las dos alternativas en su estado actual, sino al considerarlas como dos vías que se le presentan a la humanidad en momentos definitorios: o apoyamos el momentum de los EV´s y transitamos a la movilidad eléctrica, o nos mantenemos en el modelo actual de movilidad basado en combustibles fósiles.

La primera vía exige grandes esfuerzos colectivos para alcanzar mayores eficiencias en el camino a un modelo de transporte eficiente y sustentable, pero abre una ventana de oportunidad para la necesaria adopción de sistemas de generación y consumo de energías limpias.

La segunda vía ya es conocida por todos: los autos de combustión interna han impulsado nuestro dinamismo como sociedad, nos han acompañado en del inicio al fin de la era industrial, y hoy son parte de la infraestructura de un sector que debe evolucionar y renovarse de cara a la crisis ambiental.

Dicho lo anterior, proponemos 4 aspectos a considerar si se trata de responder a la pregunta de qué tipo de vehículo, el eléctrico o el de combustión a base de fósiles, contamina más:

1. Impacto ambiental por producción, y emisiones por vida útil

Según el reporte Cleaner Cars from Cradle to Grave. How Electric Cars Beat Gasoline Cars on Lifetime Global Warming Emissions realizado por la Union of Concerned Scientist, agrupación científica enfocada al cambio climático nacida en el MIT, la producción de un EV de tamaño medio (84 millas por carga) genera en promedio +1 tonelada de GEI; esto es, un 15% más de emisiones respecto de las requeridas para fabricar su equivalente convencional de gasolina.

En el caso de un EV de tamaño completo y de largo alcance (265 millas por carga) las emisiones de GEI alcanzan las 6 toneladas; es decir, un considerable 68% más de emisiones que las producidas en la fabricación de la versión equivalente en gasolina.

Hasta aquí, los números resultan poco alentadores. Sin embargo, el mismo reporte concluye que al reemplazar el uso de gasolina con electricidad, las emisiones totales del EV de tamaño medio se reducen hasta en un 51% durante su vida útil frente a su equivalente de gasolina.

En el caso del EV de tamaño completo, la reducción de emisiones es de 53% en comparación con un vehículo de gasolina similar. Para ambos casos, esta reducción es posible cuando el EV es alimentado por una red eléctrica mixta (renovable-no renovable).

Como sucede con toda tecnología emergente, los vehículos eléctricos y sus baterías  aún no alcanzan sus mayores eficiencias, por lo que es previsible que en el mediano plazo surjan innovaciones con baterías más eficientes y sostenibles, reduciendo aún más la huella de carbono de la fabricación de los EV´s. Así lo sostiene el informe Bloomberg NEF.

En el mismo sentido que el grupo científico de MIT, la Agencia Europea del Medioambiente (AEM), en su reporte Electric vehicles from life cycle and circular economy perspectives, confirmó que los coches eléctricos emiten menos gases contaminantes durante todo su ciclo de vida si se les compara con los automotores de diésel y gasolina.

El escenario analizado por la AEM señala como un factor determinante el mix energético de la Unión Europea (UE), con el que las emisiones de un coche eléctrico se estimaron entre un 17% y un 30% menores que las de los vehículos convencionales.

En su reporte, la AEM destaca que los beneficios de la transición del vehículo convencional de hidrocarburos al eléctrico se pueden potenciar si se adoptan modelos de energía renovable y de economía circular, como modelos de transporte compartido.

2. Eficiencia energética y contaminación local

De acuerdo a la Union of Concerned Scientists, los motores eléctricos son más eficientes que los motores de combustión interna, debido a que convierten un mayor porcentaje de la energía eléctrica circulante en comparación con los vehículos de combustión, que pierden mucha energía en forma de calor.

Los motores eléctricos tienen una eficiencia energética media al menos tres veces mayor que los motores de combustión a gasolina. Dicho de otra forma, los EV`s convierten hasta el 90% de la energía que consumen, mientras los de hidrocarburos, en promedio, no alcanzan a convertir el 30%. El resto es desperdiciado.

Apuntado lo anterior, es claro que ningún vehículo es totalmente libre de emisiones contaminantes. Ya sea en su funcionamiento o en su producción, toda tecnología de movilidad deja su huella ambiental.

Sin embargo, hay diferencias notables entre EV´s y coches con motor a diesel o a gasolina. Los EV´s no emiten gases de escape contaminantes de la atmósfera, a diferencia de los vehículos de combustión que liberan dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y partículas contaminantes.

Los vehículos eléctricos tampoco emiten contaminantes locales como el NOx y las partículas finas, que tienen un impacto negativo en la calidad del aire y la salud pública comunitaria.

Poco se habla de la contaminación auditiva, pero es fundamental en la salud física y mental de las personas, particularmente en las grandes urbes. En este rubro, los EV´s son la alternativa indiscutible.

3. Transición a energías limpias

A diferencia de los vehículos de combustión, que concentran una de las mayores demandas de combustibles fósiles y, por diseño, son uno de sus principales mercados, los EV´s abren la posibilidad al sector transporte de transitar en los próximos años a las energías limpias.

Según la Agencia Internacional de Energía (IEA) los vehículos eléctricos son la tecnología clave para descarbonizar el transporte por carretera, que como se ha dicho, representa más del 15% de las emisiones mundiales relacionadas con la energía.

LA IEA preve que si se mantiene el crecimiento experimentado en los últimos dos años en la demanda mundial de EV´s, las emisiones de CO2 de los automóviles pueden colocarse para 2030 en un camino alineado con el Escenario de Emisiones Netas Cero para 2050 (NZE).

Una masa crítica de EV´s puede mostrar impactos notables en favor del medio ambiente y dar el impulso necesario a la creación de infraestructura de generación de energía eléctrica limpia.

4. Nuevas tecnologías de transporte y un modelo más eficiente de movilidad

Transitar de vehículos convencionales de combustión a tecnologías de EV´s solo es un tramo en el camino de la humanidad a la descarbonización de la economía.

En el informe especial del IPCC: Global Warming of 1.5°C que analiza distintas vías de mitigación compatibles con 1,5°C en el contexto del desarrollo sostenible, se apunta que la transición a vehículos eléctricos solo supondría un 15% en la reducción de emisiones del transporte, frente a un 20% que supondría reducir la frecuencia de uso y cambio en los medios de transporte, al pasar, por ejemplo, del auto al transporte público y del avión al tren.

Como se ha apuntado, ningún vehículo está libre de emisiones de CO2, aunque está muy claro que los EV´s son menos dañinos para el medio ambiente a lo largo de su ciclo de vida, si se les compara con sus equivalentes de combustión.

Los EV´s son la puerta hacia una necesaria transición del sector transporte a modelos de generación y suministro de energías limpias, aunque su adopción no es la única acción requerida para alinear al sector con los objetivos del Acuerdo de París.

Existe consenso entre expertos académicos y colectivos de analistas sobre algo que todos, en el fondo, ya sabíamos: mas allá de nuevas tecnologías de movilidad, debemos usar con menos frecuencia, de manera más inteligente y sustentable, los recursos energéticos disponibles, nuestros autos y los medios de transporte.

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