Cambio climático y suficiencia energética: reflexiones sobre los retos de una transición exitosa a la movilidad eléctrica. 

En días pasados diversas ciudades del país registraron apagones masivos o cortes administrados de electricidad en zonas de alto consumo. Las causas son múltiples, pero las explicaciones apuntan en una misma dirección: la oferta de energía eléctrica ha disminuido, al tiempo que la demanda se ha elevado súbitamente. 

Aunque muchas personas aún son renuentes a reconocer que la crisis climática es una realidad, sus efectos ya se presentan en diversas formas que obligan a retomar la conversación sobre la responsabilidad de los ciudadanos para hacer un uso responsable de los recursos energéticos como la electricidad, así como sobre las medidas de adaptación necesarias para que ciudades y regiones enteras ganen resiliencia de cara a fenómenos de alto impacto, como el estrés hídrico o el calentamiento global. 

En este caso se ha tratado de una onda de calor atípica, que se adelantó a la temporada de calor más intensa prevista para  este año (julio), incrementando el uso masivo de sistemas de enfriamiento y ventilación, aunada a una sequía prolongada que ha afectado a casi el 80% de los municipios del país y que tiene a las hidroeléctricas con niveles mínimos de agua, entre otros factores. Esto ha provocado que el operador del sistema eléctrico declare un estado de emergencia con apagones en al menos 15 estados de la República.

Así, el incremento en la demanda de energía eléctrica, exacerbado por olas de calor récord, ha ejercido una presión sin precedentes sobre el sistema eléctrico y sus redes de distribución. Cuando se presenta un escenario de este tipo, para evitar daños en la infraestructura de la red y despresurizarla, se decide desconectar a usuarios en regiones y entidades de alta demanda. 

Más allá de otras consideraciones, este evento es una oportunidad para proponer una conversación constructiva sobre los retos que trae consigo la transición a la movilidad eléctrica, que con una masa critica suficiente, previsiblemente será uno de los sectores de mayor demanda de electricidad en las próximas décadas, no solo en México sino en todos los países. 

Para muestra, podemos mirar hacia Europa, donde, aunque pocos los creerían, también se han presentado apagones masivos y se debate cuál debe ser la ruta a seguir para garantizar que los autos eléctricos sean el medio de transporte usado por todos, lo que permitirá acelerar el abandono programado de los combustibles fósiles. 

En Holanda, por ejemplo, hace tiempo que se han presentado apagones continuos en sus cuatro principales ciudades, esto es,  Ámsterdam, Utrecht, Rotterdam y La Haya

Stedin, el principal operador de las redes de alta y baja tensión en los Países Bajos, ha señalado que uno de los factores que incrementan el estrés en la demanda de energía sucede cuando miles de conductores de autos eléctricos los ponen a recargar en puntos públicos o en sus casas en la misma franja horaria (entre las 17:00 y las 20:00 horas).

Según lo que se ha debatido en aquél país europeo, la solución ideal sería incrementar la densidad de las redes de suministro, para lo cual resultaría necesario instalar decenas de miles de transformadores y más de 100 mil kilómetros de nuevo cableado. Así que la solución ideal es, por muchos factores, inasequible en el corto plazo. 

Este escenario ya había sido apuntado por el CEO de Tesla, Elon Musk, quien ha previsto que uno de los mayores retos en el corto y mediano plazo para todos los países será robustecer el suministro de electricidad, ya no solo por el uso creciente de los autos eléctricos, sino por fenómenos como la digitalización y la inteligencia artificial, cuyo crecimiento exponencial requiere de servidores cada vez mas potentes, de alto consumo de energía. 

Como ya hemos referido en el artículo “Conduciendo el cambio: las predicciones de Musk sobre la industria de la movilidad y la llegada de los autos eléctricos ultra veloces”, para este empresario el reto es claro: la revolución tecnológica que hoy experimenta la humanidad requiere más energías sostenibles, además de la infraestructura necesaria para suministrarla, y esto, por el momento, requiere de fabricar e instalar tantos transformadores eléctricos como se pueda.

En el marco del Bosch Connected World 2024 (BCW), un evento líder en AIoT (inteligencia artificial de las cosas, por sus siglas en inglés) y transformación digital que tuvo lugar en Berlín en febrero pasado, el invitado estelar señaló que “estamos al borde de probablemente la mayor revolución tecnológica que jamás haya existido”, y que dicha revolución tecnológica ha tenido distintos impactos en la medida en que avanza: hace apenas poco mas de un año, este fenómeno produjo escasez en los chips de red neuronal. En este contexto, su predicción fue que la próxima escasez sería de transformadores reductores de voltaje, necesarios para suministrar energía a los centros de datos de las IA´s que ya habitan el internet.

Musk ha apuntado también que a esta presión por más energía y más transformadores se suma la tendencia creciente de los autos eléctricos como medio de transporte. Tal vez la escasez de chips ya haya sido superada, pero la IA y los vehículos eléctricos se están expandiendo a un ritmo tan acelerado que el mundo enfrentará crisis de suministro de electricidad y transformadores el próximo año. Así que, como se ha apuntado, la IA ya tiene un impacto adicional al mundo de los autos eléctricos.

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En Holanda, hay que decir, se encuentran en circulación alrededor de 450 mil vehículos eléctricos, a diferencia de México, donde, aunque de 2022 a 2023 se duplicaron las ventas, hoy solo se encuentran en circulación poco mas de 13 mil unidades. Para poner esta última cifra en contexto, cabe señalar que, según estadísticas del INEGI, el total nacional actual de vehículos de motor registrados en circulación rebasa los 55 millones.

Como queda claro, por el momento la movilidad sostenible en este país no es un factor de presión determinante en cuanto a demanda de electricidad se refiere. Así que la ventana de oportunidad está abierta para trazar una hoja de ruta que permita la puesta en marcha de medidas de adaptación climática y de medidas que faciliten y aceleren el uso creciente de los autos eléctricos como el medio de transporte más eficiente y más respetuoso del medio ambiente.

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