Las piezas de la transición a la movilidad sostenible: Más allá de los autos eléctricos y su comparación con los autos de combustión.

Recientemente Bloomberg NEF publicó un reporte especial sobre vehículos eléctricos en el que concluye que, sin lugar a dudas, los vehículos eléctricos son realmente más limpios que los de gasolina. 

Se trata de un reporte que ofrece nuevos elementos para responder a una pregunta que ya antes se ha tratado de abordar en distintos foros, por académicos, instituciones y colectivos de expertos. 

Uno de estos ejercicios dio lugar al reporte Cleaner Cars from Cradle to Grave. How Electric Cars Beat Gasoline Cars on Lifetime Global Warming Emissions (https://www.ucsusa.org/sites/default/files/attach/2015/11/Cleaner-Cars-from-Cradle-to-Grave-full-report.pdf) elaborado por la Union of Concerned Scientists, colectivo de científicos del MIT especializado en el cambio climático y que ya en 2015 apuntaba de manera clara lo siguiente: 

La producción de un EV de tamaño medio (84 millas de carga) generaba en promedio +1 tonelada de GEI; esto es, un 15% más de emisiones respecto de las requeridas para fabricar su equivalente convencional de motor de combustión . 

Tratándose de un EV de tamaño completo y de largo alcance (265 millas por carga) las emisiones de GEI alcanzan las 6 toneladas; esto es, un considerable 68% más de emisiones que las producidas en la fabricación de la versión equivalente en gasolina.  

No obstante lo anterior, en el mismo reporte se concluía que al reemplazar el uso de gasolina con electricidad, las emisiones totales del EV de tamaño medio se reducían hasta en un 51% durante su vida útil frente a su equivalente de gasolina, y que en el EV de tamaño completo, la reducción de emisiones era de 53% en comparación con un vehículo de gasolina equivalente.

Para ambos casos, esta reducción era posible cuando el EV se cargaba en una red eléctrica mixta (renovable-no renovable).

En el mismo sentido, la Agencia Europea del Medioambiente (AEM), en su reporte Electric vehicles from life cycle and circular economy perspectives, (https://www.eea.europa.eu/publications/electric-vehicles-from-life-cycle) ya había confirmado que los coches eléctricos emiten menos gases contaminantes durante todo su ciclo de vida, si se les compara con los automotores de diésel y gasolina. 

A través del informe del Mecanismo de Información sobre Transporte y Medio Ambiente (TERM), la EEA ha estado monitoreando el progreso en la integración de objetivos ambientales en el transporte desde 2000. El informe TERM de 2018 especializado en EV´s enfatizó algunos hallazgos clave: 

Los vehículos eléctricos se apuntalaban desde entonces como un componente clave del futuro sistema de movilidad de Europa, ayudando a reducir los impactos sobre el cambio climático y la calidad del aire.

Debido a ello, ya era considerado fundamental comprender los EV´s desde una perspectiva de sistemas. Esto implica entender el impacto ambiental de estas tecnologías mediante el análisis del ciclo de vida, así como mediante la adopción de un enfoque más amplio de «economía circular”, que considera los impactos y, a su vez, las soluciones en todo el sistema social. Los impactos analizados por la EEA se clasificaron en 4: 

Impacto en el cambio climático: 

Según el estudio, las emisiones de GEI durante el ciclo de vida de los BEV cargados utilizando la combinación eléctrica promedio europea, eran entre un 17% y un 21% y un 26% y un 30% más bajas que las de vehículos similares diésel y gasolina, respectivamente

También apuntaba que las emisiones de GEI de las fases del ciclo de vida sobre obtención de materia prima y producción suelen ser mayores para un EV que para su equivalente de combustión. Esto debido a la demanda energética relacionada con la extracción y el procesamiento de materias primas, así como a la producción de baterías. 

La conclusión era que la mayor reducción potencial de emisiones de GEI entre un EV comparado con uno de combustión se produce en la fase de uso, lo que puede compensar con creces el mayor impacto de las fases de extracción y producción de materias primas. Sin embargo, el grado en que se logra la ventaja en materia de emisiones de GEI durante la etapa de uso de los EV´s depende en gran medida del mix energético que se use. 

Efectos en la salud humana: 

Los impactos en la salud considerados en el TERM incluyen la contaminación del aire, la exposición al ruido y la «toxicidad humana». Los EV´s ofrecen beneficios locales en la calidad del aire debido a sus cero emisiones de escape, como óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas en suspensión (PM). Lo anterior se suma la mejora de la calidad de vida de las personas, particularmente en las urbes, por una disminución acumulada de ruido en el transporte terrestre. 

Impacto en los ecosistemas: 

Al momento en que se realizó el estudio, la EEA señalaba que posilblemente los EV´s tuvieran un mayor impacto en la ecotoxicidad de aguas, debido a los procesos de extracción de metales raros ocupados para la producción de las baterías, y que esto podría cambiar en la medida en que las tecnologías y materiales empleados para ello evolucionaran. 

Sinergias en la economía circular: 

La estandarización en el diseño y producción de baterías sería clave para el reciclaje de sus componentes, según la EEA. 

Pasemos ahora al reciente reporte de Bloomberg, que, no sobra enfatizar, hace aportes muy relevantes a la conversación pública y contribuye a desestimar el argumento de que los EVs son, en términos generales, más contaminantes que los coches de combustión. 

El reporte concluye que ya no hay duda que los EV´s son menos contaminantes que sus equivalentes de combustión cuando se mide sus emisiones durante todo su ciclo de vida. 

En todos los casos analizados por el reporte, los EV´s tienen menores emisiones durante su ciclo de vida que los automóviles de gasolina, con variaciones que dependen de las distancias recorridas promedio y del nivel de emisiones atribuidas a la rede eléctrica donde se cargan.

En la etapa de fabricación, los vehículos eléctricos de batería o EV´s, generan muchas emisiones, gracias en gran parte a sus necesidades de fabricación de baterías. Pero una vez en la carretera, los vehículos con motor de combustión interna superan rápidamente a los EV´s  (al menos en términos de emisiones de CO2) debido a las fuertes emisiones que arrojan los automóviles que consumen mucha gasolina.

BloombergNEF analizó cinco regiones diferentes para su estudio: Estados Unidos, China, Alemania, Reino Unido y Japón. En cualquiera de estos mercados, las emisiones de CO2 durante el ciclo de vida de un EV de tamaño mediano fabricado hoy y recorrido 250.000 kilómetros (155.000 millas) serían 27-71% más bajos que los de vehículos de combustión equivalentes.

Un conductor en Estados Unidos alcanzaría el punto de equilibrio a 41.000 km, o en unos dos años de conducción, suponiendo una distancia media anual recorrida de unos 19.000 km. Mientras tanto, en China, la distancia de equilibrio se reduciría a 118.000 kilómetros, o después de aproximadamente 10 años, debido a la red de la región, rica en combustibles fósiles.

En los cinco mercados estudiados, el punto de equilibrio del ciclo de vida se alcanza entre uno y cuatro años para un EV fabricado en 2030. Un conductor en EE. UU. sólo necesitará viajar unos 21.000 kilómetros, esto es, alrededor de un año de conducción, para que un eléctrico sea más limpio que uno de combustión. Un conductor en China necesitaría más tiempo que los conductores de las otras zonas geográficas estudiadas, aunque le tomaría sólo 53.000 km – o un poco más de cuatro años – alcanzar el punto de equilibrio.

El análisis de BNEF asume una intensidad de emisiones promedio para cada región por año. Pero, en realidad, la intensidad de las emisiones de la carga de vehículos eléctricos variará según la combinación energética regional, e incluso la hora del día en que se realiza la carga, pues la carga diurna es menos contaminante que si se hace por la noche, diferencia que será cada vez más aguda a finales de la década.

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El resurgimiento de los autos eléctricos hace ya más de dos décadas fue posible en buena medida gracias a una conversación pública que los colocó como una alternativa viable para la transición de nuestra generación a sistemas de movilidad más sostenibles ambientalmente. 

En esa primera etapa, resultaba indispensable responder a la pregunta obligada de si los autos eléctricos efectivamente eran menos contaminantes que los de combustión. 

Con poco más del 17 por ciento de responsabilidad en las emisiones globales de carbono, el transporte terrestre quedó en el centro de la agenda que se articulaba a nivel internacional para descarbonizar la economía, lo que se definió como fundamental para actuar de cara a la crisis climática. 

Hoy tal vez el énfasis en el debate público deba ponerse en la velocidad con la que se debe transitar a la movilidad eléctrica. Señalar que la masa crítica suficiente de vehículos eléctricos traerá consigo la necesidad de instalar mayores capacidades para la generación de energía; misma que, dado el contexto y el momento histórico que vive la humanidad, deberá privilegiar el uso de energías sostenibles.

El sector energético, aún fuertemente apalancado del petroleo, es, a fin de cuentas, la mayor fuente de contaminación global. Así que la contribución mayor de los autos eléctricos tal vez sea acortar el periodo de tiempo en que la humanidad concrete el abandono programado de los combustibles fósiles.  

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