Mustang: la legendaria zaga de Ford que ahora entrega más caballos de fuerza con un motor eléctrico

En 1782, el ingeniero escosés James Watt propuso como unidad de medida los “caballos de fuerza” para expresar la potencia que podían desarrollar las novedosas máquinas de vapor mejoradas, diseñadas y construidas en su taller.  

Watt pensó en esta unidad de medida como referente para que los potenciales compradores pudieran comparar la capacidad de sus máquinas respecto de la potencia que desarrollaban los caballos de arrastre. 

Antes de la era industrial, los caballos eran la fuerza de trabajo usada para levantar cargas, girar molinos o transportar personas y mercancías; así que eran el referente de capacidad de producción y transporte para campesinos, empresarios y comerciantes de aquella época. 

La propuesta de unidad de Watt fue la conclusión de varios experimentos realizados para medir la potencia que podía desplegar un caballo, tras los cuales determinó que un espécimen podía levantar en un minuto 330 libras-fuerza a 100 pies de altura.

El caballo de fuerza -que en realidad no es una medida de fuerza, sino de potencia- pese a no formar parte del sistema métrico ha sido ampliamente usado desde que su autor lo propuso para medir la capacidad de máquinas de vapor, así como de motores de combustión interna y eléctricos en la industria automotriz.

Con las siglas Hp, del término inglés horsepower, desde hace décadas y al día de hoy, una persona puede darse una idea de qué tan potente es el auto que pretende adquirir. El número de caballos es símbolo de la potencia que será entregada por un automotor. 

 Cuando Ford lanzó su más icónico muscle car tomando por descarte el símbolo  de un caballo.

A principios de los años 60, la Ford Motor Company preparaba su nuevo  muscle car (originalmente definido como un auto americano de tamaño mediano, que montaba un motor de 8 cilindros y que tenía un precio accesible) como respuesta al éxito creciente en el mercado norteamericano de los autos compactos europeos y a la caída de las ventas de su modelo Thunderbird

El  prototipo corría a cargo del diseñador Gene Bordinat, que tenía como encomienda de Lee Iacocca diseñar un nuevo concepto de automóvil que fuera compacto y deportivo. En 1962, Iacocca rechazó la primera versión y pasó la batuta a Joe Oros, quien entregó, en el segundo prototipo, un diseño que a la postre sería el auto más icónico de la casa.

En 1964, previo a su presentación en el Salón del Automóvil de Nueva York, se evaluaban diferentes nombres debido a un cambio inesperado en la estrategia comercial. 

El auto originalmente se llamaría Torino, nombre con el que se le pretendía posicionar en el mercado como un deportivo ligero y potente, de estilo italiano; pero esta opción se canceló tras señalamientos de la prensa de una relación amorosa de Henry Ford II con Cristina Vettore, una joven de ascendencia italiana. Para evitar alusiones al país de la bota que pudieran afectar el lanzamiento, el auto fue entonces llamado Mustang. 

El nombre originalmente se inspiró en el avión P-51 Mustang, un caza monomotor de largo alcance usado en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, al no ser posible hacer alusiones gráficas al avión de combate por cuestiones de derechos de propiedad industrial, la opción fue entonces redirigir el concepto al caballo mustang.

Mustang, del castellano “mestengo” es la denominación dada al tipo de caballos que introdujeron los españoles al Continente Americano. Estos ejemplares eran llamados mesteños o mestangos en alusión al ganado que se cria de manera salvaje. 

Con esto en mente, Phillip Clark, diseñador encargado de proponer el emblema del nuevo auto deportivo, entregó el reconocido logo con un caballo galopante y que se dirige a la izquierda, apuntando al salvaje oeste. 

Así fue cómo el que tal vez sea el deportivo más emblemático de la historia del automóvil adquirió su nombre y, por descarte o por destino, tomó también el emblema del caballo, animal que gracias al ingenio de Watt es el símbolo y medida de potencia en el imaginario colectivo y en la industria automotriz.

El Ford Mustang, el rey de los deportivos, ahora es un EV

Desde las versiones superdeportivas que llevaban la firma de Carrol Shelvy, pasando por los formatos más familiares de los años 70’s y hasta las ediciones más modernas de su sexta generación, el Mustang es la saga más famosa de la casa Ford, y el auto deportivo más vendido de todos los tiempos.

Con tal jerarquía y con varios años acumulados siendo el deportivo más vendido a nivel mundial, parecería que Ford no tendría argumentos para cambiar la esencia de su fórmula más ganadora.

Así que por ello, previo a su develación en el Automobility, tuvo lugar el lanzamiento más esperado y el más polémico de la industria en 2019: Ford presentaría su nuevo Mustang Mach-E, el primer auto completamente eléctrico de la firma.

La propia casa declaró al respecto: “decidimos que nuestro primer auto eléctrico tenía que ser un Mustang”.

“Mustang Mach-E: Misma Sangre, Corazón Eléctrico”. Así comienza la presentación comercial de este SUV cien por ciento eléctrico en el sitio web de Ford México, país en el que, por cierto, es totalmente producido. 

Ford describe a su crossover como un eléctrico con ADN deportivo, con potente motor y gran autonomía, “…ideal para todos aquellos que quieren formar parte de la transformación a la nueva era eléctrica de alto rendimiento en el mundo automotriz”. 

Presentado con mejoras en 2023 por el piloto mexicano de la Fórmula Uno Checo Pérez, el Mustang Match-E tiene un sistema compuesto por dos motores eléctricos -uno en cada eje- que lo dotan de 346 caballos de fuerza y 634 libras-pie de torque en las cuatro ruedas. Se trata de un SUV verdaderamente potente.

La potencia combinada va de 188 kW (256 CV) a 338 kW (460 CV). Acelera de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y tiene una autonomía de hasta 465 km con una batería de 91 KWh.

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El deportivo más emblemático y reconocible de la historia del automóvil ahora cumple su promesa de potencia, velocidad y desempeño con un motor eléctrico

No se trata de un paso más de los muchos que la firma del óvalo ha dado en la modernización de su saga, sino de un verdadero acto adaptativo y de un cambio de paradigma, acorde a la segunda gran transformación de la movilidad en la historia en la que queda atrás la idea de que los autos de combustión, con motores rugientes, de gran cilindraje y consumo voraz de gasolina, son los vehículos más poderosos.

Ahora toca decidir a los conductores y usuarios. Ya existen EV´s en prácticamente todas las gamas y segmentos, y la tendencia a la paridad de precios entre estos y sus equivalentes de combustión está sucediendo. Ya dio el paso adelante el rey del los deportivos con su nueva SUV eléctrica, orgullosamente fabricada en México. Ya es eléctrico el auto que nació para simbolizar la potencia y el poder de un caballo mesteño.

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