Resiliencia empresarial para un futuro sostenible y las conclusiones de la COP28

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), la resiliencia es “la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. Otra definición autorizada por la RAE es “la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido”.

En abril de 2020 la RAE apuntaba que entre las palabras más consultadas en su diccionario  durante la cuarentena se encontraban las siguientes: pandemia, cuarentena, confinar, resiliencia, epidemia, virus, triaje o cuidar.

La idea de resiliencia surge en el imaginario en momentos de crisis, en tiempos de adversidad o de profunda transformación. En todos los casos, fuerzas externas de diversa índole sacan a colación este atributo, la resiliencia, que no estaba en la agenda de marcas y empresas hasta que viven momentos de definición. 

De cara a un mundo con desafíos emergentes, de naturaleza diversa y escala global, cada vez hay mayor consenso en que la resiliencia es una condición fundamental para asegurar un futuro sostenible e inclusivo. 

El Resilience Consortium del Foro Económico Mundial (WEF) -creado en mayo de 2022 en el marco de la reunión anual en Davos- reúne a ministros, directores ejecutivos y jefes de organizaciones internacionales para acelerar la acción colectiva en torno a temas clave de resiliencia para la economía global. Este organismo convoca a los líderes empresariales y del sector público a participar en un esfuerzo global para desarrollar una perspectiva integral sobre la gestión de la resiliencia. El objetivo principal del Consorcio es sentar las bases y proponer una agenda para que instituciones de todos los sectores  desarrollen el conocimiento y capacidades de anticipar, prepararse y reaccionar mejor ante futuras disrupciones.

Según el Resilience for Sustainable, Inclusive Growth, White Paper del WEF, el Consorcio pretende cumplir su propósito a través de los siguientes cuatro objetivos:

  1. Desarrollar un marco de resiliencia común para las organizaciones de los sectores público y privado que pueda ayudarlas a lograr un crecimiento más sostenible e inclusivo.
  1. Desarrollar una comprensión compartida de los impulsores de la resiliencia y una agenda de resiliencia priorizada para alinear los enfoques y esfuerzos de los sectores público y privado.
  1. Identificar posibles alianzas público-privadas para construir sociedades y economías más resilientes y tomar medidas colectivas para apoyar el crecimiento sostenible e inclusivo, priorizando inversiones y ampliando soluciones que ayuden a mitigar los riesgos de futuras crisis.
  1. Utilizar posiciones de liderazgo en los sectores público y privado para abogar por un cambio cultural en las organizaciones y sociedades, adoptando el riesgo y la resiliencia, a medida que la sociedad se aleja de respuestas de corto plazo con un enfoque limitado hacia la creación de valor a largo plazo.

El nuevo “músculo” que las empresas están obligadas a desarrollar. 

El Resilience Consortium establece que en tiempos de profundas disrupciones, desarrollar el “músculo” de la resiliencia significa contar con los recursos o habilitadores necesarios para soportar las crisis y pivotar hacia el crecimiento.

La resiliencia no es una nueva terminología de moda. Se trata de un atributo clave de las pymes y marcas globales que pretenden perdurar y triunfar en entornos comerciales en constante transformación. Desde otra perspectiva, la resiliencia es una nueva forma de gestión de los negocios que se impondrá y hará cada vez más presente en el sector productivo debido a su impacto y carácter estratégico. 

Para dimensionar su relevancia, el Consorcio estima que la incapacidad para construir resiliencia ante escenarios de crisis puede suponer un freno en el crecimiento del PIB global anual de entre el 1% y el 5%. Asimismo, se señala lo que ya es más o menos sabido por todos: las crisis afectan desproporcionadamente a los más vulnerables y a los más débiles, por lo que la resiliencia tiene una relación estrecha con problemas estructurales como la desigualdad o la inclusión en el desarrollo. 

Así, la resiliencia es una propuesta de agenda para la gestión de diversas formas de vulnerabilidad, factor crítico de riesgo para el sector productivo y para el desarrollo sostenible.

La COP28, el calentamiento global y la agenda de descarbonización. 

En la COP28, Cumbre Climática de la ONU hospedada en Dubai, la comunidad internacional se posicionó de forma inédita y de manera clara en contra de las energías fósiles.  

Después de una segunda noche de negociaciones, el Sultán Ahmed Al Haber, presidente de la COP, presentó el acuerdo final de la cumbre que contenía un posicionamiento histórico por sus implicaciones: un llamado para “una transición hacia el abandono de las energías fósiles”. 

Por primera vez en una conferencia de la ONU sobre el clima se asienta expresamente una posición que incidirá en el futuro de toda actividad relacionada con la producción y el uso de todo tipo de energía fósil.

A pesar de que en el documento no se hace referencia puntual al abandono de estas energías y se relativiza su papel en el cumplimiento de la meta establecida en el Acuerdo de París (topar el incremento de la temperatura global a 1.5 grados respecto de los niveles preindustriales), este posicionamiento en una cumbre con casi 200 naciones invitadas es considerado por muchos como el inicio del fin de la era fósil

Más de 100 naciones, entre ellas grandes potencias económicas y países insulares particularmente amenazados por el incremento en los niveles del mar, se posicionaron por un acuerdo más contundente hacia el abandono “viable” de los fósiles. Países extractores de petróleo, en oposición a esta medida, plantearon mantener la extracción de carbón, petróleo y gas con un compromiso mayor de reducción de emisiones de estas actividades mediante el uso de tecnologías de captura y almacenamiento de CO2, lo que es considerado como inviable por sus altos costos y efectividad dudosa. 

Dado que en la COP sólo es posible alcanzar acuerdos por unanimidad, el resultado ya es conocido por todos. 

Por su parte, el fomento de las energías renovables tuvo un mayor avance: 130 de 190 países asumieron el compromiso de triplicar sus capacidades para generar energía renovable para 2030. Este acuerdo va acompañado de la propuesta de duplicar la eficiencia energética en el mismo horizonte de tiempo. 

Así, y para efectos de esta nota, destacan los siguientes acuerdos: 

Objetivo 2030: Triplicar la capacidad global de producción de energías renovables y duplicar la tasa media anual mundial de eficiencia energética. 

Cero emisiones: Avanzar hacia sistemas energéticos con emisiones netas cero a nivel mundial, haciendo uso de combustibles de baja o nula emisión de carbono antes o a mediados de siglo. 

Desarrollo de tecnologías limpias: Acelerar el desarrollo de tecnologías de emisiones cero y bajas, como renovables y nucleares, así como de tecnologías para captura y almacenamiento de carbono en actividades y sectores de difícil transición. 

Transporte sostenible: Acelerar la reducción de emisiones en el transporte por carretera mediante el desarrollo de infraestructuras y la rápida adopción de vehículos con cero o bajas emisiones.

Eliminación de subvenciones ineficientes: Eliminar las subvenciones ineficientes o injustas a los combustibles fósiles, esto es, aquellas que no vayan dirigidas a paliar la pobreza energética ni a las transiciones justas. 

198 naciones han firmado el Acuerdo de Dubai producto de la COP28.

La descarbonización, una cuestión de resiliencia para las empresas

La crisis climática y la agenda de descarbonización en marcha, aunada a un creciente escrutinio y demanda social hacia las marcas por tomar medidas contundentes en la materia, crean un escenario que las obliga a una transformación acelerada y planeada.

La resiliencia, como se ha apuntado, expresa la capacidad de adaptarse ante circunstancias adversas. Pero visto de otra forma, la resiliencia plantea una oportunidad correlativa para ganar ventajas competitivas, si se actúa con oportunidad y verdadero compromiso social. 

Bajo esa perspectiva, proponemos 5 reflexiones que toda marca o corporación puede plantearse como parte de su agenda de responsabilidad social y de sostenibilidad:  

Primera. El sector productivo está llamado a tomar liderazgo social e innovar y formar parte de nuevas formas de desarrollo sostenible e incluyente, en un contexto de crisis climática y disrupciones emergentes. 

Segunda. La resiliencia -una palabra con riesgo de volverse lugar común-, comprende un conjunto de capacidades estratégicas para alcanzar el crecimiento sostenible e inclusivo en el largo plazo. Desarrollar resiliencia es lo más inteligente, lo más práctico y lo más rentable para marcas y corporaciones que pretenden perdurar, prosperar y ganar en su industria o sector.

Tercera. La resiliencia es un atributo que se gestiona individualmente pero con externalidades positivas notables. Una sociedad o colectivo gana resiliencia si sus integrantes y particularmente su sector productivo son más  resilientes.

Cuarta. Aunque parezcan acuerdos lejanos por su alcance y nivel de detalle, la COP28 define una hoja de ruta para la resiliencia de corporaciones e industrias de cara al cambio climático: 

La descarbonización de sus actividades es la tarea clave. La acción oportuna para integrar tecnologías disponibles y viables -como la movilidad eléctrica- en su cadena de valor es la agenda a implementar. El escrutinio de una sociedad cada vez mejor informada y más exigente con las marcas que apoya es el referente obligado.

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Como nota al margen, y si usted desconoce el lenguaje médico igual que esta mesa de redacción, se habrá preguntado qué significa triaje.

Triaje es la acción de clasificación de los pacientes según el tipo y gravedad de su dolencia o lesión, para establecer el orden y el lugar en que deben ser atendidos.

En la agenda de resiliencia de las empresas, la clasificación, gestión y mitigación de riesgos es una forma de triaje, en la que el cambio climático y la transición de su actividad productiva a tecnologías bajas en carbono ocupa el primer lugar de la lista de urgentes, por su potencial daño reputacional y por el freno que puede poner a su competitividad.

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